Taller de apoyo al desarrollo del Estado saharaui

Taller de apoyo al desarrollo del Estado saharaui

La República Árabe Saharaui Democrática es, 42 años después de su fundación, no solo es el primer Estado del Sahara Occidental, sino un Estado consolidado, capaz de ejercer el conjunto de las competencias que le corresponden tanto en relación con su ciudadanía como en relación a la defensa de su territorio y recursos naturales o respecto a las relaciones internacionales.

La creación y el desarrollo del estado saharaui, la R.A.S.D., ha sido posible solo gracias al continuo empeño de hombres y mujeres saharauis que en las más adversas circunstancias y desde lugares y orígenes culturales, económicos e ideológicos diversos han sabido consolidar estructuras, instituciones y políticas nacionales, independientes y efectivas para afrontar los retos de la sociedad saharaui.

Así pues, cualquier contribución al desarrollo de la R.A.S.D debe partir del reconocimiento de lo existente y plantearse como opción de mejora o superación. Las propuestas (bien o mal intencionadas) que incluyen condicionantes o dependencias externas, sean económicas, políticas, culturales o de otro signo, deben ser rechazadas.

Sin embargo, una condición fundamental para avanzar en el sentido indicado reside en nuestra capacidad para hacer un balance serio y honesto de los logros alcanzados y los retos pendientes. Para lo cual es imprescindible, a su vez, tener en cuenta las condiciones concretas en las que se desenvuelven la sociedad y las Instituciones saharauis.

La R.A.S.D debe atender en la actualidad a realidades tan distintas como la de la ocupación marroquí, los campamentos de población refugiada, los territorios liberados o la diáspora. Pero todas ellas tienen un punto en común: la provisionalidad. Tanto la situación que vive la ciudadanía saharaui como el carácter de las estructuras e instituciones actuales de la R.A.S.D tienen un sesgo provisional, en tanto no se haga realidad el derecho del pueblo saharaui a decidir libre y colectivamente su futuro.

Teniendo en cuenta todo lo anterior proponemos las siguientes líneas de reflexión en torno cómo podemos contribuir a que las estructuras e instituciones de la RASD cumplan mejor sus propios objetivos y las necesidades y requerimientos de la población.

REFORZAR LA DIMENSIÓN POLÍTICA DE LA RASD

La creación de la R.A.S.D y su desarrollo como Estado, ha significado la demostración de que es posible mantener un estado árabe y africano sobre bases democráticas, social e independiente.
Nuestra contribución debería desarrollar y consolidar un Estado saharaui democrático, igualitario y moderno, lo que constituye un importante factor de estabilidad en la región y es una garantía de desarrollo humano para todo el pueblo saharaui.

En este sentido, se trataría de reforzar:

la estabilidad

– social:

Garantizando la integración de distintos colectivos: jóvenes, mujeres, TT.OO, diáspora… (Contribuir a conocer sus intereses, establecer políticas específicas, recabar e implementar los medios necesarios y comunicar eficazmente los éxitos y dificultades a la ciudadanía.)

– Institucional:

Profundizando la representatividad (contribuir y asesorar en campañas de sensibilización para la participación política e institucional) y mejorando la eficiencia (contribuir a asegurar los recursos humanos y materiales, prevenir y evitar la corrupción, mejorar los canales de comunicación entre la administración y la ciudadanía…)

la sostenibilidad.

Asesoría y aportaciones orientadas a eliminar la independencia e incrementar la autonomía tanto financiera como de recursos. En este sentido se resulta estratégico el trabajo de legitimación de la reivindicación, preservación y control de los recursos naturales del Sahara Occidental por parte del estado saharaui, la R.A.S.D.

REPENSAR LA COOPERACIÓN AL DESARROLLO

Las condiciones de vida que sufre la población saharaui, tanto en los TT.OO, como en los campamentos no pueden depender del grado de solidaridad de la Comunidad internacional o de las organizaciones humanitarias, sino justicia. Es decir, del grado de cumplimiento y capacidad real de ejercicio de los Derechos Humanos. Hablamos tanto derechos civiles y políticos, entre los cuales el derecho a la autodeterminación es el primero de todos (derechos de libre circulación, expresión, asociación…) como de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC) (derecho a la salud, la educación, la vivienda…)

Los derechos humanos generan obligaciones y responsabilidades. En el caso del Pueblo Saharaui la responsabilidad fundamental corresponde al Estado Español y, secundariamente, a las organizaciones internacionales como ACNUR, PAM, ECHO…

En este sentido, nuestro objetivo más allá de la formulación e implementación de proyectos concretos de cooperación, debería ser construir una estrategia que nos permita exigir el cumplimiento de los derechos básico, conjuntamente entre F.Polisario, estructuras de la R.A.S.D, Movimiento solidario, ONGDs e Instituciones solidarias.

Esta estrategia debería tener en cuenta las diferencias entre los posibles destinatarios de nuestra reclamación: España (AECID, CCAA, ),Europa (ONU ACNUR, PAM).

Asegurar el mantenimiento de los servicios y las infraestructuras básicas de la población saharaui: el agua, la alimentación, la energía, los alojamientos, la educación (del nivel preescolar hasta la universidad) y la sanidad, tomando como referencia el plan estratégico del Ministerio de Cooperación.

Reforzar las estructuras y los servicios en los territorios liberados con el fin de garantizar los derechos fundamentales de la población. Incitar a las organizaciones para que impulsen proyectos dirigidos a la población saharaui de los territorios ocupados, pasando por encima de las dificultades impuestas por la ocupación marroquí.

AFIANZAR LA CAPACIDAD DIPLOMÁTICA DEL ESTADO SAHARAUI

El estado saharaui tiene una dimensión exterior marcada por la necesidad de relacionarse de igual a igual con el resto de los estados, pueblos y naciones del mundo. Un mundo cada vez más globalizado y en continuas modificaciones, políticas, económicas y culturales.

Nuestro objetivo sería determinar cómo podemos contribuir a optimizar los recursos materiales y humanos del estado saharaui para

Reforzar las relaciones con países e instituciones amigas (Ver las posibilidades de renovar o establecer nuevos convenios de cooperación bilateral)

  • Facilitar el establecimiento y la profundización de relaciones con Estados e Instituciones clave (P. Ej. BRIC, Países nórdicos, Emergentes del este, África francófona, etc.) a través de grupos de influencia y advocating.
  • Reconocimiento y participación progresiva en instituciones internacionales, reclamando el cumplimiento de sus responsabilidades (UNESCO, TUE, Pactos Internacionales…) Se trata de analizar conjuntamente y con personas expertas, las formas de participación en cada caso y las medidas de presión posibles y necesarias para conseguirlo. (Lobby, movilizaciones, incidencia política, reclamaciones judiciales…).

Promoviendo una cultura de la solidaridad y cooperación a través de una educación para la transformación social, la sensibilización y la movilización. En este sentido, consideramos prioritario el diseñar una estrategia de comunicación. Esta estrategia, dirigida a los actores de la cooperación, deberá dar la mayor visibilidad posible no solamente a las necesidades del pueblo saharaui sino también a las buenas prácticas que se ponen en marcha para el mejor funcionamiento del Estado..

Queremos insistir sobre el hecho de que el éxito de nuestras acciones no estará garantizado más que si todas ellas respetan la igualdad entre hombres y mujeres.

Para conseguir estos objetivos, es necesario mejorar la coordinación entre los distintos actores de la cooperación con el Ministerio de Cooperación y la Media Luna Roja saharaui creando una comisión de seguimiento.